La evolución de El Niño encendió una nueva señal de atención para los municipios chaqueños. Una actualización técnica elaborada por equipos de la Universidade Federal de Santa María, la Universidad Nacional del Nordeste y la Administración Provincial del Agua de Chaco advierte que el fenómeno ya está instalado y podría intensificarse hacia fines de 2026.
El informe plantea que, aunque no se trata de una alerta de inundación, el escenario 2026-2027 requiere revisar la capacidad de respuesta local ante lluvias intensas, crecidas fluviales y eventuales afectaciones en caminos, defensas, drenajes y zonas ribereñas.
La vigilancia debe combinar lluvias locales y comportamiento de los ríos
El análisis propone que los gobiernos municipales trabajen con dos niveles de observación. El primero corresponde a las precipitaciones que puedan registrarse en el Chaco y áreas cercanas, ya que los acumulados importantes en períodos breves pueden generar anegamientos, interrupciones en la circulación, daños en la producción y aislamiento de comunidades.
El segundo nivel está relacionado con el sistema hídrico Paraná-Paraguay. La actualización marca que no todas las cuencas reaccionan del mismo modo: el Iguazú puede responder con rapidez en pocos días, el Alto Paraná puede sostener aportes significativos durante más tiempo y el río Paraguay presenta una dinámica más lenta.
Esa combinación puede incidir sobre el Paraná medio, especialmente en sectores ribereños próximos al Gran Resistencia, por lo que el seguimiento debe hacerse de manera diferenciada y sostenida.
Las proyecciones muestran señales variables para los próximos meses
Para el trimestre agosto-septiembre-octubre, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional indica una mayor probabilidad de lluvias dentro de los valores normales en el centro-oeste chaqueño, con una señal de precipitaciones superiores hacia el norte del Litoral.
La actualización también compara escenarios de los sistemas europeo y estadounidense. En el Alto Paraguay, las proyecciones muestran condiciones cercanas o superiores a las normales en parte del período inicial, aunque hacia noviembre y diciembre aparece una tendencia a menores lluvias en sectores del norte de la cuenca.
En el Alto Paraná, el comportamiento previsto es más irregular, con señales de mayores precipitaciones en áreas centrales y del sur durante el tramo noviembre-enero. Para el Iguazú, ambos sistemas advierten la posibilidad de lluvias por encima de lo habitual durante parte de la primavera y el verano, un dato relevante por la velocidad con la que responde esa cuenca.
El informe incluye además una referencia del sistema GloFAS/Copernicus en un punto asociado a Corrientes, utilizado para observar la posible evolución del Paraná medio por su cercanía con el Gran Resistencia. Las simulaciones señalan una recuperación progresiva de caudales desde agosto y un incremento más notorio desde octubre.
Medidas sugeridas para anticipar emergencias
La actualización recomienda que los municipios aprovechen el tiempo disponible para revisar planes de contingencia, responsables operativos, contactos, guardias y criterios de activación.
También plantea actualizar el relevamiento de sectores donde suelen producirse anegamientos o cortes de caminos, y controlar el estado de alcantarillas, canales, cunetas, sumideros, estaciones de bombeo, puentes, defensas, terraplenes y accesos.
Entre las acciones sugeridas figuran identificar refugios y recorridos alternativos, actualizar registros de población expuesta y prever equipos, maquinaria, combustible e insumos. La organización local también debería definir quiénes estarán a cargo de monitorear lluvias, niveles de ríos y puntos críticos.
La rutina de seguimiento propuesta incluye revisar todos los días los pronósticos, avisos y alertas del SMN, junto con lluvias observadas y datos hidrométricos. Cuando se anticipen tormentas, lluvias importantes o condiciones que puedan afectar áreas vulnerables, la frecuencia de actualización debería intensificarse.
Las decisiones operativas y la información pública deberán apoyarse en datos del Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua, la APA Chaco, Defensa Civil y otros organismos competentes.






